De puerta en puerta por toda la ciudad, con la Biblia en la mano

De puerta en puerta por toda la ciudad, con la Biblia en la mano

unos 400 testigos de jehová se reúnen en los tres salones del reino que existen en la ciudad

donostia. “La mayoría nos conoce por ir de puerta en puerta”. Javier Garoña y José Martín Arostegi son dos de los Testigos de Jehová que se reúnen en el Salón del Reino que tienen en Intxaurrondo. Además, cuentan con otros dos salones en Donostia, en Jai-Alai y en Altza, y con unas 400 personas que forman las congregaciones de la ciudad. Aunque muchos ciudadanos no tienen del todo claro en qué consiste ser un testigo de Jehová.

“Nosotros estudiamos la Biblia y tratamos de aplicarla en el día a día, porque eso nos beneficia, y después tratamos de compartirlo con todos y acercarles esas enseñanzas de la Biblia”, explican.

Además de predicar casa por casa, se reúnen tres veces por semana en uno de los salones. Uno de sus miembros, normalmente alguno de los ancianos que forman parte de cada congregación, o que visita un salón procedente de otro lugar, ofrece un discurso acerca de pasajes de la Biblia. Después, se abre un turno de preguntas y respuestas para crear una especie de debate entre todos.

Ni la presencia de los salones ni los propios Testigos de Jehová son nuevos en Donostia: en los años treinta ya había un grupo de “hermanos” en Bilbao y en Donostia, también, en la década de los 50. “Aunque entonces se reunían en clandestinidad, en sus propias casas, para estudiar la Biblia”, explica Garoña. En 1970 se renoció su existencia y a partir de ese momento se expandieron.

Desde entonces, aseguran que la crisis generalizada de fe que vive Occidente no les está afectando: “El número de testigos continúa creciendo en unos 250.000 nuevos miembros al año en todo el mundo, es decir, 700 a diario, y es tremendo, sobre todo, porque es consecuencia de una decisión personal que llega tras un proceso, después de estudiar la Biblia: no se pasa a ser parte de los Testigos de Jehová sólo por nacer en una determinada familia”, señala.

En Donostia también han recibido en los últimos años la llegada de personas procedentes, sobre todo, de Latinoamérica que eran ya miembros de congregaciones allí, a quienes han ayudado a instalarse, aunque no sea en un número excesivamente significativo.

Además, Garoña destaca el trabajo que algunos miembros hacen en centros penitenciarios de todo el Estado: “No hay ningún Testigo de Jehová encarcelado, aunque creemos que los presos tienen también derecho a estudiar la Biblia y nosotros les queremos dar esa oportunidad”, apunta. Otro de los aspectos más sociales de su labor consiste en traducir sus discursos al lenguaje de signos, que muchos de ellos ya dominan. >a.z.

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