Irénise Moulonguet, la ciudadana francesa más longeva

Irénise Moulonguet

Irénise Moulonguet es testigo de Jehová y, con toda probabilidad, la ciudadana francesa de más edad. En noviembre de 2012 cumplió 112 años.

Hasta hace poco se pensaba que Maria Richard —otra centenaria— era la francesa más longeva. Pero en realidad era veintidós días menor que Irénise. Maria Richard murió el pasado mes de octubre con casi 112 años, y también era testigo de Jehová.

La vida de Irénise no siempre ha sido fácil. Para empezar, cuando apenas tenía dos años, explotó el volcán Montagne Pelée cerca de su pueblo en la isla de Martinica. A los 15 se fue a trabajar a Guayana Francesa para ayudar económicamente a su familia. Años después, cuando regresó a Martinica, se casó con un joven llamado André y tuvo tres niñas. Lamentablemente, su esposo murió poco tiempo después, así que tuvo que criar sola a sus hijas.

A fin de ganarse el sustento, Irénise trabajó en plantaciones de bananas. Uno de sus compañeros, que ahora tiene más de 80 años, todavía recuerda lo trabajadora que era. Él dice: “Ella era capaz de dejar listos para enviar más de 175 enormes racimos de bananas al día”.

A pesar de los golpes de la vida, Irénise nunca ha perdido su optimismo. Una de sus descendientes —que hoy son 75— la describió como una mujer “con chispa, con un excelente sentido del humor, siempre dispuesta a contar sus vivencias”. Así como ella, hay muchas personas mayores.

Es verdad que ciertos factores genéticos contribuyen a la longevidad, pero el estilo de vida y el optimismo también son importantes. Muchos centenarios destacan el valor de tener una rutina, comer con moderación y mantener una actitud alegre. Cierto estudio reconoce que estas personas tan longevas “suelen ser activas y dinámicas”.

A diferencia de lo que muchos opinan, una vida fácil no es sinónimo de una vida larga. Un amplio estudio realizado en Francia demostró que la mayoría de los centenarios son auténticos sobrevivientes, “gente luchadora que ha encarado con firmeza los problemas de la vida”.

Irénise, a quien no le han faltado los problemas, es un ejemplo de esto. Uno de sus nietos reconoce con admiración: “Aunque ahora apenas puede moverse, nunca la oímos quejarse”.

Criada en un hogar católico, Irénise tenía muchas preguntas sobre Dios y la brevedad de la vida. Pero al estudiar la Biblia con los testigos de Jehová, halló respuestas satisfactorias a sus preguntas. Tenía 74 años cuando dedicó su vida a Jehová y se hizo Testigo. Cuando le preguntan qué le ayuda a aguantar los problemas de salud y los achaques de la edad, ella responde: “Jehová es mi fuerza. Él es mi ‘brazo fuerte’. Me siento renovada de día en día” (Deuteronomio 3:24;2 Corintios 4:16).

http://www.jw.org/es/noticias/por-region/europa/francia/ir%C3%A9nise-moulonguet-centenaria/

 

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