La fe católica en Oaxaca

Oaxaca de Juárez- Crisis de fe en la iglesia católica

Las declaraciones que hizo el arzobispo de Oaxaca José Luis Chávez Botello respecto de la crisis de fe que se vive en nuestro estado, me dejaron pensando en lo que eso representa para la Iglesia más grande del mundo.


Si existe una crisis de fe, no es porque nuestra orografía o los rezagos sociales, la pobreza y la marginación que manifiesta el prelado oaxaqueño. Dice que Oaxaca es una plaza difícil, una de las más complicadas del país.

Además se quejó de que casi no hay curas, porque los que están ya están viejitos, de los 135 que hay, 36 ya cumplieron setenta años y hay otros que ya cumplieron los noventa, lo que significa que no hay renovación de curas.

Y es en serio que la Iglesia Católica vive una especie de letargo, no solamente en Oaxaca, sino en todo el orbe porque la gente ha estado conociendo un poco más de la influencia del catolicismo en la construcción de los países.

En nuestro México por ejemplo y sobre todo después de la conquista española, el país estuvo sometido a las decisiones de la fuertísima Iglesia Católica que controlaba todo el poder económico. Los curas prácticamente ponían y quitaban gobernantes.

Cuando Benito Juárez con las leyes en las manos les quitó todo el poder entonces ocurrió realmente la independencia de México, pero antes la vejaciones, violaciones, pederastia y quién sabe cuántas cosas más, eran el compón denominador en los pueblos de México rendido a los curas católicos.

“Curas ni en pintura” dice un connotado español de nombre Joaquín Sabina que reconoce al dinero, como el único dios verdadero y no es culpa de Dios, ni de la propia Iglesia que ese déficit de fe, haya ocurrido en los albores del Siglo veintiuno.

Es culpa de los sacerdotes porque ellos mismos, con sus intromisiones en la vida política de México y de sus comunidades, además de sus excesos como humanos, han hecho que la feligresía opte por otras Iglesias o sectas que les ofrecen mejores opciones de fe.

Los testigos de Jehová y los cristianos, por ejemplo, hay proliferado en las comunidades de Oaxaca porque incentivan de manera importante a sus agremiados y los reúnen, los ayudan, los protegen y los apoyan, cosa que los católicos no hacen.

Para el cura católico lo más importante es la limosna que le pueda dejar el feligrés, les importa más una misa de boda, de bautizo o de quince años que pueden cobrar, que una a la siete de la mañana a la que van los verdaderos católicos con fe.

Aún le queda a los sacerdotes católicos la posesión de los templos de Oaxaca que, dicho sea de paso son unos de los más bellos de toda la república porque en estos lares estuvieron los franciscanos y los dominicos que se caracterizaron por sus impresionantes y bellas construcciones.

José Luis Chávez Botello se queja de que Oaxaca es un estado pobre donde los recursos para abatir la pobreza, no llegan a tiempo y se le olvida que justamente la pobreza y la ignorancia son las condiciones que le dan de comer a los curas.

El campesino que, como dice Chávez Botello, no tiene educación, es el que lleva sus monedas de diez pesos a dejarlas en las canastas de la limosna en los templos de Oaxaca, por eso no debería de quejarse y al contrario, más haría un cura en una Iglesia enseñando matemáticas básicas a niños, que la errónea o convenenciera interpretación de la Biblia en el innecesario y obsoleto catesismo

http://www.adnsureste.info/index.php?news=10715

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