La publicidad a favor y en contra de Dios viaja desde ayer en autobús

La polémica de los «buses ateos» y los «buses creyentes» ya está sobre el asfalto de la capital. Ayer comenzaron a rodar cinco de estos vehículos, que, además, se sumaron a las dos líneas «contratadas» por una iglesia evangélica de Fuenlabrada. Todo comenzó el 29 de diciembre pasado, cuando una asociación atea contactó con la empresa encargada de la gestión de la publicidad de la EMT para solicitarle llevar en sus coches su campaña, la misma que arrancó antes en Barcelona, con dos autobuses.
Encontrar uno de estos autobuses ayer por el centro de la ciudad se hizo más complicado de lo normal: una protesta ante el Ministerio de Educación cortó el tráfico en ese tramo de la calle de Alcalá, por lo que el recorrido de las líneas en cuestión quedó alterado durante dos horas.
La línea 5 -con un autobús ateo y otro católico, con publicidad pagada por el partido de ultraderecha Alternativa Española- tiene su cabecera en la calle de Alcalá, ante el Teatro Alcázar. Allí nos encontramos con Josefina, una mujer de edad avanzada que no duda en dar su opinión sobre tanta polémica. «Como soy católica, me parece mal la publicidad atea [«Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida»]. Me parece mal que se ponga ese eslogan en un autobús -explica-. De todas formas, a los que somos creyentes no nos va a afectar para nada». Sobre la campaña de los evangélicos, la opinión de Josefina es similar: «A mí no me hace falta que me digan si Dios existe o no. A los jóvenes no sé, porque mis hijos, desde los 12 años, no van a misa».
«No voy a dejar de subirme»
«De cualquier manera -añade-, me parece mal, porque Dios existe, llámese Dios o como se llame. Hay que respetar todas las religiones». ¿Le importaría utilizar un autobús ateo? «No voy a dejar de subir porque venga un eslogan ateo», sentencia Josefina.
A los pocos minutos, aparece por fin el «bus ateo», de la línea 5 -hay otra publicidad idéntica, contratada por la Unión de Ateos y Librepensadores, en la línea 3, que pasa por el Arzobispado y la catedral de la Almudena-.
El conductor del «bus ateo» explica a ABC: «A mí me da igual la publicidad que lleve, y la gente no ha dicho nada ni ha puesto ningún problema». Rafael, antes de subirse al polémico autobús, da su opinión: «Creo que algo tiene que haber [en relación con la existencia de Dios]. En cuanto a la publicidad, mientras que la paguen, me parece bien. ¡Qué más da, si también llevan otras publicidades!».
Ahora nos encontramos en plena Puerta del Sol, por donde pasa la línea 3, otra de las «ateas». Allí, Javier, espera que llegue su autobús. Al preguntarle su opinión sobre el eslogan ateo, dice: «Opino que puede ser verdad que Dios no exista. Pienso lo que dicen los ateos. Pero está bien que los otros protesten. No me causa nada malo el anuncio de los ateos».
Un rato después aparecen dos mujeres de mediana edad, Marisa y Julia: «Qué quieres que te digamos. No estamos de acuerdo con el eslogan ateo, porque somos testigos de Jehová. Creemos en Dios, y no tiene sentido la vida sin darle cuentas. La publicidad -añade una de ellas- me la trae al viento».
Pero reconocen que un autobús público «no es el lugar más idóneo» para este tipo de publicidad. «Eso sí, si viene ahora ese autobús, lo cogeremos, porque en realidad lo que nos interesa es que nos lleve a nuestro destino», concluyen.
Pero, ¿qué había ayer de los otros buses, los creyentes? Pues, por un lado, estaban los de las líneas 147 y 20. Esta última tiene cabecera, por las obras que Fomento lleva años realizando en Sol, en la calle de Sevilla. Y allí llegó el autobús de E-Cristians, con su eslogan basado en una frase de Ghandi: «Cuando todos te abandonan, Dios permanece contigo».
El conductor del vehículo de la EMT afirma que a él le «parece bien» la publicidad; pero, en ese momento, un inspector de la EMT se abalanza sobre nosotros y, de muy malas maneras, nos espeta: «Puedes preguntar sólo a los viajeros», y nos echa del autobús al grito de: «¡Aquí quien manda soy yo!». El autobús reanuda su marcha y, lo que son las cosas, pasa justo delante del Congreso de los Diputados, donde, a esa hora, comparecía la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez.
Pero había aún espacio para otra sorpresa. De nuevo, ante el Teatro Alcázar -Alcalá, 20-, pasadas las dos de la tarde y cuando por fin se había abierto al tráfico la calle, pasa otro autobús, el «espontáneo». Se trataba de otro de la línea 5, pero con un eslogan totalmente contrario al ateo: «Dios existe, confía en él», firmado por Alternativa Española, partido «socialcristiano». Eso sí, el conductor no paró en la propia dársena, sino que aprovechó la presencia de otros vehículos para taparse de las cámaras y abandonar rápido la parada.
«Publicidad no necesaria»
El teólogo Juan José Tamayo considera que la existencia de Dios es «demasiado seria para que se dirima o se discuta en unos autobuses». En declaraciones a Servimedia, Tamayo explicó que «no es necesario hacer publicidad de las creencias o increencias de esta manera, sino que habría que buscar espacios de debates de discusión entre creyentes y no creyentes en torno a la religión y su papel en la sociedad actual y sobre la propia existencia de Dios».
«Pérdida de tiempo»
Otro teólogo, Enrique Miret Magdalena, ve «increíble» y una «pérdida de tiempo» la campaña del «bus ateo». «Son personas que no saben lo que dicen».
«Derecho a expresarse»
El presidente de la Asociación Europa Laica, Francisco Delgado, considera que «todo el mundo tiene derecho a expresar si cree o no en Dios». Según Delgado, los ateos también tienen derecho a utilizar los espacios públicos para expresarse, al igual que hacen los católicos.
http://www.abc.es/20090128/madrid-madrid/publicidad-favor-contra-dios-20090128.html

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