Los testigos de Jehová: ¿quiénes son y qué creen?

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Los testigos de Jehová: ¿quiénes son y qué creen?

¿Quiénes son?
¿Testigos de Jehová? En efecto, así se autodenominan. Se trata de un nombre descriptivo que indica que dan testimonio de Jehová, su divinidad y sus propósitos. Dios, Señor y Creador —al igual que presidente, rey y general— son títulos que pueden aplicarse a distintos personajes. Jehová, en cambio, es un nombre propio que designa al Dios todopoderoso y Creador del universo. Así lo muestra Salmo 83:18, que, según la versión Reina-Valera (RV) de 1909, dice: “Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra” (véase también la versión católica Torres Amat [82:19]).

El nombre propio de Dios en hebreo antiguo

El nombre Jehová (o Yavé y variantes de esta forma, como prefieren muchas versiones católicas y algunos biblistas) aparece casi siete mil veces en el texto original de las Escrituras Hebreas. Pero hay versiones que lo reemplazan por los términos Señor y Dios. En algunas de ellas, como La Biblia de las Américas y la Nueva Versión Internacional, el lector normalmente puede determinar cuándo se utiliza Jehová en hebreo, ya que los términos sustitutivos aparecen en versalitas con la inicial en mayúscula (DIOS, SEÑOR). Sin embargo, en la mayoría de las traducciones se emplea el nombre Jehová o Yavé, o variantes de este. La Traducción del Nuevo Mundo, por ejemplo, dice en Isaías 42:8: “Yo soy Jehová. Ese es mi nombre”.

El nombre
en un juicio simbólico
El relato bíblico del que toman su nombre los testigos de Jehová se encuentra en el capítulo 43 de Isaías. En este capítulo se compara la escena mundial a un juicio en el que se invita a los dioses de las naciones a que presenten testigos para demostrar que han obrado con justicia, tal como alegan, o a que escuchen a los testigos que defienden el lado de Jehová y reconozcan la verdad. En ese contexto, él declara a su pueblo: “Vosotros sois mis testigos […] y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve” (Isaías 43:10, 11, RV, 1960).

Jehová Dios tuvo testigos en la Tierra a lo largo de los milenios que antecedieron al nacimiento de Jesús. En el capítulo 11 de Hebreos encontramos una lista de algunos de estos hombres de fe, y a continuación leemos en Hebreos 12:1: “Pues, entonces, porque tenemos tan grande nube de testigos que nos cerca, quitémonos nosotros también todo peso, y el pecado que fácilmente nos enreda, y corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros”. Jesús dijo ante Poncio Pilato: “Para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad”. Las Escrituras lo llaman “el testigo fiel y verdadero” (Juan 18:37; Revelación [Apocalipsis] 3:14). Jesús aseguró a sus discípulos: “Recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes, y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la tierra” (Hechos 1:8).

¿Qué creen?
LOS testigos de Jehová creen en el Dios todopoderoso, Jehová, el Creador de los cielos y la Tierra. La misma existencia de las maravillas de complejo diseño que observamos en el universo, nos lleva a la conclusión lógica de que fueron obra de un Creador sumamente inteligente y poderoso. Tal como las obras de los seres humanos reflejan sus cualidades, así lo hacen las de Jehová Dios. La Biblia nos dice que “las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas”. Además, sin voz ni palabras, “los cielos están declarando la gloria de Dios” (Romanos 1:20; Salmo 19:1-4).

El hombre no moldea vasijas de arcilla ni fabrica televisores ni computadoras sin un propósito en particular. En comparación, la Tierra y la creación vegetal y animal son obras mucho más prodigiosas. Nuestra mente no alcanza a comprender del todo el funcionamiento del cuerpo humano, con sus billones de células; el propio cerebro, el asiento del intelecto, es de una complejidad incomprensible. Si los hombres realizan sus inventos, que son relativamente insignificantes, con un propósito, sin duda Jehová Dios también creó sus impresionantes obras con una finalidad. Proverbios 16:4 lo confirma al decir: “Todo lo ha hecho Jehová para su propósito”.

Jehová creó la Tierra con un objetivo, como indicó a la primera pareja humana: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra […], y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra” (Génesis 1:28). Al desobedecer a Dios, no pudieron llenar la Tierra de familias justas que cuidaran bien el planeta, con su fauna y flora. Pero su fracaso no significa que el propósito de Jehová se haya frustrado. Miles de años más tarde se escribió: “Dios […], el Formador de la tierra […,] no la creó sencillamente para nada”. “La formó aun para ser habitada.” No será destruida, pues “la tierra para siempre permanece” (Isaías 45:18; Eclesiastés 1:4, Biblia de Jerusalén, 1975). El propósito de Dios para la Tierra se realizará: “Mi propio consejo subsistirá, y todo lo que es mi deleite haré” (Isaías 46:10).

Por lo tanto, los testigos de Jehová creen que nuestro planeta existirá para siempre y se convertirá en un paraíso, donde podrán vivir eternamente todas las personas —las que estén vivas y las que resuciten— que actúen en armonía con el propósito de Jehová. Todos los seres humanos hemos heredado la imperfección de Adán y Eva, de modo que somos pecadores (Romanos 5:12). La Biblia nos dice: “El salario que el pecado paga es muerte”. “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto.” “El alma que peca… ella misma morirá.” (Romanos 6:23; Eclesiastés 9:5; Ezequiel 18:4, 20.) Entonces, ¿cómo pueden volver a la vida los muertos para beneficiarse de las bendiciones terrenales? Gracias únicamente al sacrificio redentor de Cristo Jesús, pues él afirmó: “Yo soy la resurrección y la vida. El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir”. “Todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán.” (Juan 5:28, 29; 11:25; Mateo 20:28.)

¿Cómo se cumplirá esta promesa? La respuesta se encuentra en “las buenas nuevas del reino”, que Jesús empezó a proclamar cuando estuvo en la Tierra (Mateo 4:17-23). Los testigos de Jehová predican hoy esas buenas nuevas de manera muy especial.

CREENCIAS DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Creencia Razón bíblica

La Biblia es la Palabra de Dios y es la verdad 2 Tim. 3:16, 17; 2 Ped. 1:20, 21; Juan 17:17
La Biblia es más confiable que la tradición Mat. 15:3; Col. 2:8
El nombre de Dios es Jehová Sal. 83:18; Isa. 26:4; 42:8, RV, 1960; Éxo. 6:3
Cristo es el Hijo de Dios y es inferior a él Mat. 3:17; Juan 8:42; 14:28; 20:17; 1 Cor. 11:3; 15:28
Cristo fue la primera creación de Dios Col. 1:15; Rev. 3:14
Cristo murió en un madero, no en una cruz Gál. 3:13; Hech. 5:30
Cristo ofreció su vida humana como rescate por las personas obedientes Mat. 20:28; 1 Tim. 2:5, 6; 1 Ped. 2:24
Con el sacrificio de Jesús fue suficiente Rom. 6:10; Heb. 9:25-28
Cristo fue levantado de entre los muertos como espíritu inmortal 1 Ped. 3:18; Rom. 6:9; Rev. 1:17, 18
La presencia de Cristo es espiritual Juan 14:19; Mat. 24:3; 2 Cor. 5:16; Sal. 110:1, 2
Ahora estamos en el ‘tiempo del fin’ Mat. 24:3-14; 2 Tim. 3:1-5; Luc. 17:26-30
El Reino en manos de Cristo gobernará la Tierra con justicia y paz Isa. 9:6, 7; 11:1-5; Dan. 7:13, 14; Mat. 6:10
El Reino producirá condiciones de vida idóneas en la Tierra Sal. 72:1-4; Rev. 7:9, 10, 13-17; 21:3, 4
La Tierra nunca será destruida ni quedará despoblada Ecl. 1:4; Isa. 45:18; Sal. 78:69
Dios destruirá el sistema de cosas actual en la batalla de Har-Magedón Rev. 16:14, 16; Sof. 3:8; Dan. 2:44; Isa. 34:2; 55:10, 11
Los malvados serán aniquilados para siempre Mat. 25:41-46; 2 Tes. 1:6-9
Las personas aprobadas por Dios recibirán vida eterna Juan 3:16; 10:27, 28; 17:3; Mar. 10:29, 30
Solo hay un camino que conduce a la vida Mat. 7:13, 14; Efe. 4:4, 5
La muerte humana se debe al pecado de Adán Rom. 5:12; 6:23
El alma humana deja de existir en el momento de la muerte Eze. 18:4; Ecl. 9:10; Sal. 6:5; 146:4; Juan 11:11-14
El infierno es la sepultura común de la humanidad Job 14:13, Scío; Rev. [Apoc.] 20:13, 14, RV, 1909
La esperanza para los muertos es la resurrección 1 Cor. 15:20-22; Juan 5:28, 29; 11:25, 26
La muerte adánica terminará 1 Cor. 15:26, 54; Rev. 21:4; Isa. 25:8
Solo un pequeño rebaño de 144.000 personas va al cielo para gobernar con Cristo Luc. 12:32; Rev. 14:1, 3; 1 Cor. 15:40-53; Rev. 5:9, 10
Los 144.000 nacen de nuevo como hijos espirituales de Dios 1 Ped. 1:23; Juan 3:3; Rev. 7:3, 4
El nuevo pacto se hizo con el Israel espiritual Jer. 31:31; Heb. 8:10-13
La congregación de Cristo se edifica sobre él Efe. 2:20; Isa. 28:16; Mat. 21:42
Las oraciones deben dirigirse solo a Jehová por medio de Cristo Juan 14:6, 13, 14; 1 Tim. 2:5
No deben usarse imágenes religiosas Éxo. 20:4, 5; Lev. 26:1; 1 Cor. 10:14; Sal. 115:4-8
Debe evitarse el espiritismo Deu. 18:10-12; Gál. 5:19-21; Lev. 19:31
Satanás es el gobernante invisible del mundo 1 Juan 5:19; 2 Cor. 4:4; Juan 12:31
El cristiano no debe participar en movimientos ecuménicos 2 Cor. 6:14-17; 11:13-15; Gál. 5:9; Deu. 7:1-5
El cristiano debe mantenerse separado del mundo Sant. 4:4; 1 Juan 2:15; Juan 15:19; 17:16
Hay que obedecer las leyes humanas que no estén en pugna con las de Dios Mat. 22:20, 21; 1 Ped. 2:12; 4:15
Introducir sangre en el cuerpo por la boca o las venas viola las leyes divinas Gén. 9:3, 4; Lev. 17:14; Hech. 15:28, 29
Deben obedecerse las leyes bíblicas sobre la moralidad 1 Cor. 6:9, 10; Heb. 13:4; 1 Tim. 3:2; Pro. 5:1-23
La ley del sábado se dio solo a Israel y fue abolida junto con la Ley mosaica Deu. 5:15; Éxo. 31:13; Rom. 10:4; Gál. 4:9, 10; Col. 2:16, 17
No debe haber una clase clerical ni deben usarse títulos especiales Mat. 23:8-12; 20:25-27; Job 32:21, 22
El hombre no evolucionó; fue creado Isa. 45:12; Gén. 1:27; Mat. 19:4
Debe servirse a Dios siguiendo el ejemplo de Cristo 1 Ped. 2:21; Heb. 10:7; Juan 4:34; 6:38
El bautismo por inmersión completa simboliza la dedicación a Dios Mar. 1:9, 10; Juan 3:23; Hech. 19:4, 5
Los cristianos dan testimonio público de la verdad bíblica de buena gana Rom. 10:10; Heb. 13:15; Isa. 43:10-12

Salmos 139:14 ” Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma”

Romanos 3:4 “Jamás suceda eso! Más bien, sea Dios hallado veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso, así como está escrito: “Para que seas probado justo en tus palabras y ganes cuando se te esté juzgando”

Números 23:19 “Dios no es hombre para que diga mentiras, ni hijo de la humanidad para que sienta pesar. ¿Lo ha dicho él mismo, y acaso no lo hará, y ha hablado, y no lo llevará a cabo?”

Si efectivamente, soy Testigo de Jehova, no soy ni superior, ni perfecto, ni rico, ni un dechado de virtudes al igual que mis hermanos somos hombres que nos esforzamos por estar a la altura de ser ayudantes en la obra de Jehova, el unico Dios que existe, sin Él no hay salvación, Quién mas podria ?

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