Más de 1.600 alicantinos han registrado su documento de voluntades anticipadas

ALICANTE

Más de 1.600 alicantinos han registrado su documento de voluntades anticipadas

El miedo al sufrimiento y el deseo de un fallecimiento tranquilo son sus principales motivaciones Lo utilizan jóvenes previsores, grupos religiosos y personas con patologías degenerativas o graves

EVA M. LAHOZ

 

 

Más de 1.600 alicantinos han registrado su documento de voluntades anticipadas

PREVENCIÓN. Una joven rellena un testamento vital. / L. V.

 

Evitar, en lo posible, el dolor es la causa fundamental que motiva a los alicantinos a dejar por escrito qué prácticas médicas quieren y cuáles no desean que se les apliquen, por si en el momento en el que las necesiten no pueden expresarlo. El documento de voluntades anticipadas, puesto en marcha en el año 2005, gana cada año más adeptos. En la provincia, 1.668 personas habían registrado el suyo hasta finales del 2007, y la cifra sigue subiendo.

También conocido como testamento vital, consiste en un escrito en el que una persona mayor de edad o menor emancipada, con capacidad legal suficiente y libremente, manifiesta las instrucciones sobre las actuaciones médicas que deben tenerse en cuenta cuando se encuentre en una situación en la que no pueda expresarse.

En el documento se pueden realizar manifestaciones para que, en el supuesto de situaciones críticas, vitales e irreversibles para la vida, se evite el sufrimiento con medidas paliativas, aunque se acorte el proceso vital, o no se prolongue la vida artificialmente por medio de tecnologías y tratamientos desproporcionados o extraordinarios. También se pueden expresar los valores personales, para ayudar a la interpretación del documento.

De todas las edades

El perfil del solicitante es muy variado, explica María Teresa Sánchez, responsable del Servicio de Atención e Información al Paciente (Saip) del Hospital General de Alicante. Hay tres grupos clave: «Los jóvenes de 24 a 30 años que están muy informados y que lo registra como medida de previsión, las personas de entre 50 y 70 con patologías degenerativas o graves que temen que no podrán expresarse en un determinado momento, y aquellos a los que mueve un motivo religioso, como los testigos de Jehová, que incluyen que no les hagan transfusiones», refiere la responsable.

«La mayoría de los que lo han registrado utiliza el impreso orientativo que les ofrecemos, al que añaden las consideraciones que creen oportunas», dice Sánchez.

Cada persona es libre de incluir o excluir otras prácticas que desea o no recibir, aunque «sólo se tendrán en cuenta cuando no sean contrarias a la buena práctica médica», matiza Sánchez. Por eso, cuando los testigos de jehová piden no recibir transfusiones, «se puede intentar, en determinados casos, primar la cirugía sin sangre pero, en un momento crucial, la normativa dice que no podemos dejarle morir».

Además, el interesado puede indicar «dónde desea ser atendido en el final de su vida y si permite la donación de sus órganos o no», añade Sánchez.

Generalmente lo que les motiva, aparte de ciertas consideraciones religiosas, es «el alivio de un posible dolor, que les eviten el sufrimiento, que su tránsito hacia la muerte sea lo más tranquilo posible», dice Sánchez. «Les aporta seguridad, y es una herramienta útil para los médicos», opina.

En el Hospital General de Alicante, donde ya se han registrado 340 documentos, el doble de los que había el año pasado, aún no han tenido que utilizar ninguno de ellos para decidir una práctica médica u otra. «Sólo se emplearía en casos en los que la persona no pueda expresar por sí misma lo que desea, y todavía no se ha dado el caso», comenta Sánchez.

Siempre prima lo que el paciente opine en el momento en el que se va a realizar cualquier práctica médica, aunque contradiga lo que expuso en el documento de últimas voluntades. Además, éste se puede modificar o cancelar en cualquier momento. Sí han utilizado estos documentos para la extracción de órganos. Si la persona lo ha autorizado, no es necesario pedir permiso a la familia, aunque, según Sánchez, «siempre se le pregunta e informa y, aunque a veces pueda haber negaciones por el shock, finalmente acceden».

La mayoría, casi el 80%, registran este documento en los Saip hospitalarios. El resto lo hace en la Conselleria de Sanidad. Por hospitales, el que más ha registrado es el de Elche, con 416; seguido del General de Alicante, con 340; el de Elda, con 241; y el de San Juan, con 201. Ello a pesar de que, según Sánchez, «falta todavía educación sanitaria en este sentido».
http://www.laverdad.es/alicante/20080201/provincia/alicante-alicantinos-registrado-documento-20080201.html

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