Memorial de servicios para el hermano John E. (Jack) Barr

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Hermano John E. (Jack) Barr del Consejo de Administración terminó su carrera terrestre en la mañana del Sábado, 04 de diciembre 2010, a los 97 años de edad. Hermano Barr tenía un rico patrimonio espiritual, y ciertamente deja tras de sí un nombre sobresaliente. – Proverbios 22:01

Hermano Barr nació en Aberdeen, Escocia, el 13 de agosto de 1913, el más joven de tres hijos. En la historia de su vida, habló con gran afecto sobre su vida familiar temprana y el ejemplo de sus padres, ambos de los cuales eran de los ungidos .* Barr hermano fue bautizado en 1934. Unos años más tarde, en abril de 1939, entró en Londres Betel. Así comenzó una carrera en el ministerio a tiempo completo. En septiembre de 1977, fue invitado a ser miembro del Consejo de Administración, una misión que aceptó en la fe y lleva a cabo con humildad de corazón que era evidente para todos.

El 29 de octubre de 1960, el hermano Barr entrado en lo que él llamó “una relación especialmente valioso.” En esa fecha se casó con Mildred Willet, pionero desde hace mucho tiempo y celoso misionero. Mildred terminó su vida terrenal en octubre de 2004. Aunque muy triste por la perdida, el hermano Barr sufrió con dignidad y fe.

Para aquellos que lo conocieron, el nombre de Jack Barr traerá a la mente no sólo sus  obras sino también sus cualidades. Vamos a pensar en su sonrisa, llena de alegría y un amor de la risa siempre joven, de la puerta de la oficina abierta y las palabras: “Por favor que venga!” Hablando con gusto, independientemente de la carga de trabajo sobre su escritorio, de la profunda humildad de un hombre siempre dispuesto a escuchar con empatía y considerar un punto de vista que difiere de la suya; de asesoramiento cuidadoso, pensativo – siempre equilibrado, siempre amable, y arraigado en la Escritura, de la caminata a paso ligero y la manera enérgica, el afán para sumergirse en el trabajo a la mano; del marido que la quiere que se hizo cargo de la oferta de este tipo a su mujer como su estado de salud, de su hermano, dedicado que fielmente escribió a su hermana, Louie, todas las semanas hasta su muerte en el mismo año perdió Mildred y, sobre todo, del amor sincero por Jehová, su Palabra inspirada, y el pueblo de Jehová en todas partes.

A pesar de que se echara mucho de menos al hermano Barr, nos alegramos con él en su victoria, porque establece un claro ejemplo de integridad y lealtad. Sin lugar a dudas, se quedó dormido, pero de un momento de la muerte y ha recibido su recompensa celestial y su aprobación del padre – todo lo que siempre quisiste!

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Oración de apertura: Gerrit Losch
Discurso conmemorativo: Splane David
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* Vea las páginas Atalaya, 1 de julio de 1987, 26 a 31.

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