Religión y trasplantes

Religión y trasplantes

Se conmemora hoy en la Argentina el Día de la Donación de órganos. La fecha se propuso por el nacimiento de Dante, el primer hijo de una mujer trasplantada hepática en un hospital público.

El trasplante de órganos es un tratamiento médico indicado cuando se agotan las alternativas para recuperar la salud, que sólo es posible gracias a la voluntad de las personas que dan su consentimiento para la donación. Se trata de recuperar un órgano vital enfermo por otro sano.

Los órganos que se trasplantan en la Argentina son: riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestino. Los tejidos: córneas, piel, huesos, válvulas cardíacas. También se trasplantan células progenitoras -de médula ósea o sangre- cuya extracción se realiza en vida.

Las diferentes religiones existentes en el mundo dan cuenta de diferentes posiciones frente a este tema. En líneas generales, no se oponen a la donación y trasplante de órganos, aún cuando los principios de cada una de ellas hagan imposible su práctica. Del mismo modo, dejan a sus fíeles en libertad de conciencia para decidir sobre esta cuestión y se declaran en contra de la compra-venta de órganos.

La posición que sostiene cada culto frente a este tema es el siguiente:

El catolicismo: Entiende a la donación como un acto de generosidad y amor al prójimo, dado que San Pablo habla del principio del amor a los demás a través de la entrega de uno mismo en el capítulo 13 de su carta a los Corintios.

El protestantismo: Los protestantes lo entienden corno un acto de amor de una persona viva a otra que lo necesita. Están a favor de una legislación que no permita a los familiares de un difunto negarse a la donación si esa persona en vida había manifestado su voluntad de hacerlo.

El anglicanismo: No manifiestan estar a favor ni en contra de la donación. Plantean la libertad de elección de cada cual para ser donante. Consideran aceptable que los familiares del difunto decidan sobre tal cuestión. No admiten la transacción económica en los injertos.

La iglesia ortodoxa: No se oponen a la práctica de los trasplantes, pero reclaman respeto hacia el cuerpo humano fallecido y desconfía de la manipulación de los cuerpos muertos.

El judaísmo: En las comunidades judías, las leyes civiles y religiosas se contradicen: los religiosos más ortodoxos no aceptan el trasplante de órganos, pero igual, en casi todos los hospitales de Israel, se realizan trasplantes.

Los evangelistas: Están a favor de la donación y reconocen que es un acto voluntario sujeto a la libertad de conciencia.

El budismo: Algunos pueblos seguidores de las enseñanzas de Buda insisten en no tocar el cuerpo de la persona recién fallecida durante 3 días, pues consideran que el proceso de la muerte no es instantáneo sino gradual. Esto vuelve imposible la práctica de los trasplantes. En otros pueblos se acepta la donación (entre personas vivas) y la extracción de órganos cadavéricos en la medida que la persona fallecida se haya manifestado a favor en un testamento.

El zen: Es aceptado siempre y cuando la donación beneficie a otros seres vivientes y no perjudique la propia vida. Sigue el principio budista de conservación del cadáver por 3 días.

Testigos de Jehová: Están a favor de la donación y se niegan al trasplante entre personas vivas. Se oponen a las transfusiones sanguíneas y condenan el tráfico de órganos.

El hinduismo: En los hospitales privados se obtienen y venden órganos. Sin embargo, en la India no existe ningún sistema de Seguridad Social gratuita que garantice la donación y trasplante.

El islamismo: Consideran la donación como acto voluntario y puede provenir de un donante cadavérico o entre personas vivas. Prohíben el tráfico de órganos.

Los mormones: La iglesia mormona es partidaria de los trasplantes. Consideran que debe respetarse la voluntad del difunto respecto de la donación. Se orientan principalmente hacia el trasplante artificial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *