Rencor no, recuerdo sí

Una exposición en el teatro El Jardí de Figueres recoge la persecución del nazismo contra los testigos de Jehová y el encarcelamiento de los objetores de conciencia de esta comunidad.

Joan Sirera, el primer testigo de Jehová que fue recluido en el castillo de Figueres para ser objetor de conciencia
Magdalena Kusserow, estuvo cuatro años internada en un campo de concentración.

Joan Sirera (Barcelona, 1933) fue el primer objetor de conciencia encarcelado en el castillo de Sant Ferran de Figueres por motivos religiosos, en concreto por ser testigo de Jehová y negarse a hacer el servicio militar. Como Sirera, un centenar más también fueron recluidos en la fortaleza figuerense por el mismo hecho. Era el año 1954, él tenía 21 años y fue destinado a una pequeña guarnición que había en el Port de la Selva. Allí se negó a tocar las armas y, por ello, fue trasladado al castillo de Figueres en régimen de encarcelado y en espera de ser juzgado. Le abrieron tres consejos de guerra y, finalmente, cuando los militares vieron que mantenía su convicción lo trasladaron al sanatorio psiquiátrico de Sant Boi porque consideraron que una persona que prefería estar encarcelada antes de coger las armas no estaba bien de la cabeza. “No nos fusilaron porque como los testigos de Jehová provenían de América tenían un cierto miedo de incomodar a los Estados Unidos”, comenta Sirera. El episodio que le tocó vivir a él y al millar de testigos de Jehová que estuvieron recluidos en España por ser objetores de conciencia es uno de los que ilustran la exposición que hay en el salón de descanso del teatro El Jardí sobre la represión que sufrió esta comunidad durante el nazismo. Testimonio también directo es el de Magdalena Kusserow, exdeportada del campo de concentración de Ravensbrück, cerca de Berlín, donde murieron más de 100.000 personas. Esta alemana de 87 años fue a la inauguración de la exposición para explicar la situación que vivió ella y toda su familia-el padre, la madre y once hijos-. Todos fueron recluidos en diferentes campos. Un hermano fue fusilado, el otro, decapitado, y un tercero murió de enfermedad. Ella estuvo internada los 17 a los 21 años. “Nuestros valores morales y cristianos hacen que no guardamos rencor y la prueba es que he estado casada con un hombre que fue militar en el ejército de Hitler”, comenta Kusserow, que con él se trasladó a Madrid hace 33 años. Cuando salieron de los campos, su familia rehacer la vida y, durante mucho tiempo, no hablaron de la persecución de que habían sido víctimas. Ya hace tiempo que habla porque no se olviden los hechos y se luche contra todo lo que supone la persecución por unas convicciones. Lunes lo hizo en Figueres con motivo de la apertura de la exposición que se podrá ver en El Jardín hasta el 23 de este mes. En la demarcación de Girona hay cerca de 2.500 testigos de Jehová.

En catalán :http://avui.elpunt.cat/noticia/article/2-societat/5-societat/312574.html

Un pensamiento en “Rencor no, recuerdo sí”

  1. Que hermoso testimonio de estos hermanos que aguantaron esa gran persecusion en los tiempos del nazismo, son un gran ejemplo hoy para nosotros,que nuestro Dios Jehova les bendiga y reciban el premio tan esperado por su aguante,
    con mucho amor cristiano,saludos.

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